Ácido acetilsalicílico (aspirina): usos y precauciones
El ácido acetilsalicílico es el principio activo de la aspirina: un antiinflamatorio no esteroideo que a dosis altas calma el dolor y la fiebre, y a dosis bajas actúa como antiagregante que dificulta la formación de coágulos. Su gran salvedad es que no debe darse a niños ni adolescentes con procesos víricos.
Aviso médico: este contenido es informativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Consulta siempre a tu médico o farmacéutico antes de tomar suplementos o medicamentos, o de cambiar tu tratamiento.
Qué es y cómo actúa
El ácido acetilsalicílico (AAS) es un AINE derivado del ácido salicílico, sintetizado a finales del siglo XIX y comercializado como aspirina. Su mecanismo es la inhibición de las enzimas ciclooxigenasa (COX-1 y COX-2), que fabrican prostaglandinas y tromboxanos. Al bloquear las prostaglandinas reduce el dolor, la inflamación y la fiebre; al bloquear el tromboxano A2 de las plaquetas impide que estas se agreguen y formen coágulos.
La particularidad del AAS frente a otros AINE es que inactiva la COX de la plaqueta de forma irreversible. Como la plaqueta no tiene núcleo y no puede fabricar enzima nueva, el efecto antiagregante dura toda la vida de esa plaqueta (unos 7-10 días), y por eso basta una dosis baja diaria para mantenerlo.
Para qué se usa
| Uso | Rango de dosis (informativo) | Papel |
|---|---|---|
| Analgésico y antitérmico | Dosis altas, puntuales | Dolor leve-moderado, fiebre; hoy suele preferirse paracetamol o ibuprofeno |
| Antiinflamatorio | Dosis altas, pautadas | Procesos inflamatorios; uso menos frecuente que antaño |
| Antiagregante | Dosis bajas diarias | Prevención de infarto e ictus en pacientes seleccionados |
El uso que hoy hace del AAS un fármaco insustituible es el cardiovascular. En personas que ya han sufrido un infarto o un ictus (prevención secundaria), una dosis baja diaria reduce el riesgo de nuevos episodios. En cambio, la prevención primaria (personas sin evento previo) es discutida: el beneficio puede no compensar el riesgo de sangrado, y esa decisión corresponde al médico. Frente a otros fármacos de la sangre como el ácido tranexámico, que frena hemorragias, el AAS hace lo contrario: las favorece.
El síndrome de Reye: por qué no se da a niños
Este es el punto más importante. El ácido acetilsalicílico no debe administrarse a niños ni adolescentes (menores de 16 años) con cuadros febriles de origen vírico, como gripe o varicela, salvo indicación médica expresa para enfermedades concretas. Se ha asociado al síndrome de Reye, una enfermedad rara pero muy grave que provoca daño hepático y encefalopatía. Para la fiebre infantil se emplean paracetamol o ibuprofeno bajo consejo pediátrico.
Efectos adversos y precauciones
Al inhibir la COX-1, que protege la mucosa del estómago, el AAS puede causar molestias digestivas, gastritis, úlcera y sangrado gastrointestinal. Otras precauciones relevantes:
- Aumenta el riesgo de sangrado; debe suspenderse a veces antes de cirugías, según indique el médico.
- Puede desencadenar broncoespasmo en personas con asma sensible a los AINE.
- Reduce la eliminación renal de urato, por lo que puede elevar el ácido úrico y precipitar un episodio de gota en personas predispuestas.
- Interacciona con anticoagulantes, otros AINE y algunos antihipertensivos.
Si buscas un antiinflamatorio para el dolor menstrual, el ácido mefenámico es una alternativa AINE con indicación específica. Y para el cuidado cardiovascular global, los ácidos grasos omega-3 se estudian como complemento dietético, nunca como sustituto de un tratamiento prescrito.
Formas de presentación
El ácido acetilsalicílico se comercializa en varias formas que responden a usos distintos. Los comprimidos de dosis alta se destinan al dolor y la fiebre; los de dosis baja, a la prevención cardiovascular. Existen formulaciones con cubierta entérica o tamponadas, pensadas para liberar el fármaco más allá del estómago y reducir la irritación gástrica, aunque no eliminan por completo el riesgo digestivo. También hay presentaciones efervescentes, que se disuelven en agua y suelen tolerarse algo mejor, y combinaciones con otros analgésicos. Da igual la forma: la molécula activa y sus precauciones son las mismas, y ninguna presentación convierte a la aspirina en un fármaco apto para la fiebre infantil.
Un fármaco con más de un siglo de historia
La corteza de sauce, rica en salicilatos, se usaba ya en la antigüedad para el dolor y la fiebre. El ácido acetilsalicílico se sintetizó como forma más tolerable a finales del siglo XIX y se convirtió en uno de los medicamentos más vendidos de la historia. Su interés no ha dejado de renovarse: primero como analgésico, después como antiagregante y, en las últimas décadas, como objeto de investigación en otros campos. Esa larga trayectoria no lo hace inofensivo: es un fármaco potente con indicaciones y contraindicaciones claras que conviene respetar.
Más medicamentos y ácidos relacionados con la salud, en el hub de salud.
Preguntas frecuentes
¿Aspirina o ibuprofeno para el dolor?
Ambos son AINE. El ibuprofeno suele preferirse para dolor e inflamación puntuales por su mejor tolerancia gástrica y porque su efecto antiagregante es reversible. La aspirina destaca hoy sobre todo en su uso cardiovascular a dosis bajas.
¿Por qué la aspirina infantil es peligrosa?
Por su asociación con el síndrome de Reye, un cuadro raro pero grave de daño hepático y cerebral que puede aparecer al dar ácido acetilsalicílico a menores con infecciones víricas. En niños se usan paracetamol o ibuprofeno según el pediatra.
¿Puedo tomar aspirina cada día para prevenir un infarto?
Solo si te lo indica tu médico. En quienes ya han tenido un infarto o ictus el beneficio suele superar al riesgo; en personas sanas, el riesgo de sangrado puede pesar más. Nunca lo decidas por tu cuenta.
¿La aspirina sube el ácido úrico?
A las dosis bajas antiagregantes puede reducir ligeramente la eliminación renal de urato y elevarlo. En personas con gota conviene comentarlo con el médico.